Castillo de Cea: Historia y tiempos modernos

En la provincia de Palencia se encuentran numerosos ejemplares de construcciones medievales de gran poderío y asombroso legado histórico. Tal es el caso del Castillo de Cea, una fortificación enclavada en la cima de un montículo que domina su respectiva villa.

Se reconstruyó en varias oportunidades, siendo que el primer castro correspondió al siglo IX, y su forma final data del siglo XV.

Si bien, actualmente sólo se observan sus ruinas, en el pasado esta fortaleza dio mucho de qué hablar a los nobles de la región. Asimismo, hasta la fecha se mantiene invicto dentro del territorio palentino captando la atención de los turistas que pasan por la localidad de Cea.

¿Queréis saber más acerca del Castillo de Cea y su impresionante historia?, entonces os invitamos a seguir leyendo este post.

Historia del castillo

La villa de Cea se nombró de esta forma tras el río que circunda las proximidades de la municipalidad. El lugar en cuestión surgió tras ser repoblado por el mandato de Alfonso III. De Asturias durante el siglo IX.

En aquel entonces, el territorio de Cea figuraba como una extensa jurisdicción, la cual contó con un primer castro primitivo. Luego, entre los siglos XII-XIII esta primera fortaleza fue destruida quedando únicamente sus cimientos esparcidos a lo ancho del terreno.

Debido a la posición privilegiada del fuerte anterior, esta se aprovechó en el siglo XV para erigir lo que hoy denominamos el Castillo de Cea.

No obstante, el castillo anterior también guardó un importante legado histórico para la localidad y su pequeña población. Según la documentación de la época, entre los años 1040-1053 este castro sirvió de prisión para los reyes navarros, y también, para los condes castellanos.

Por otro lado, fue posesión de grandes personajes de la historia española, como: Los duques de Alburquerque y la familia Núñez de Guzmán. Entre sus muros de piedra también residieron los duques de Lerma, y por supuesto los señores de Cea.

A principios del siglo XV, en 1419, Diego Gómez de Sandoval compró el señorío de la villa, para luego ser ascendido al marquesado. El noble mantuvo una estrecha relación con el poblado de Cea incluso antes de establecerse, pues estuvo vinculado con el primer duque de Cea.

Con el pasar de los años, el castillo de Cea se mantuvo sin mayores altercados hasta la disolución del señorío en el siglo XVII.

El Castillo de Cea en tiempos modernos

Durante años el castillo presentó un estado de conservación bastante aceptable en comparación a otras antiguas fortalezas palentinas. Sin embargo, su preservación dio un giro inesperado a principios del siglo XX, cuando se utilizó como cantera para construir una nueva iglesia.

Dicha iniciativa a manos de los pobladores de la municipalidad de Cea provocó que toda la estructura del castillo acabase en la ruina.

Pese a este acontecimiento, más tarde la propiedad quedó a manos del Ayuntamiento de Cea. Al poco tiempo, el Castillo de Cea, quedó amparado por la ley de protección genérica del patrimonio histórico español.

Gracias a esto, al quedar como un edificio de uso público, las visitas a la fortaleza son completamente gratuitas para los visitantes de la localidad.

En un último intento por preservar su legado, en 2015, se llevaron a cabo algunas obras de restauración en torno al recinto. De este modo, además de conservar lo que quedó del baluarte, se evitó que la estructura del castillo fuera a desmoronarse por completo.

Arquitectura del castillo de Cea

En el pasado este baluarte se pudo describir como una gran fortificación medieval compuesta por un recinto cerrado que constaba de cinco murallas. Hoy en día sólo se mantiene en pie la muralla que va del sentido norte y oeste, la cual se halla dotada de almenas.

En sí, toda la estructura se erigió a partir de mampostería de piedra reforzada con argamasa; algo común para el momento en que se construyó.

Una parte destacable del castillo de Cea es el lienzo oeste, alzado durante la Baja Edad Media. En este extremo también destaca la Torre del Homenaje de planta rectangular, con torrecillas adosadas a los ángulos de esta.

El torreón contaba con tres plantas abovedadas, además de un gran número de elementos defensivos, como: saeteras, troneras, entre otros.

En el presente, luego de restauración se logró recuperar un torreón y el arco de entrada de una de las murallas.

Pese a su estado de ruina progresiva, todavía se aprecian los restos del gran foso, donde se situaba la puerta principal durante el siglo XV. El castillo también dispuso de un antiguo aljibe que hoy en día no se puede visualizar a simple vista.

Por último, entre los elementos sobrantes destaca un puente que data del siglo XI, construido alrededor del año 1737, según lo marca su inscripción.