Castillo de los Duques de Frías

Una de las características más destacables de los grandes castillos medievales es su localización, la cual provee de gran autoridad a estos antiguos recintos. No obstante, ninguno es tan imponente como el Castillo de los Duques de Frías, un asombroso baluarte que hasta la fecha descansa sobre un peñasco.

Desde sus inicios fue erigido para cuidar el paso del río Ebro y los caminos que conducían a los reinos cristianos. En consecuencia, durante años, gozó de gran prestigio y fue codiciado por nobles y monarcas.

A lo largo de los siglos sufrió varias reformas, dando como resultado una mezcla entre corrientes arquitectónicas de los siglos XII hasta el XVI. Gracias a estas obras se consiguió dar forma a este majestuoso edificio militar que, además, tuvo un papel importante durante la Guerra de Independencia.

En la actualidad, el castillo se mantiene en un estado de conservación aceptable como un Bien de Interés Cultural para la población de Frías. De hecho, el castillo de los Duques de Frías está catalogado como la fortaleza roquera más importante de la comunidad autónoma de Castilla.

Continúa leyendo este artículo si queréis conocer más acerca de las características de este emblemático fuerte militar y cuándo podréis visitarlo.

Historia del Castillo de Frías

La antiguamente denominada Fredas según la cita en el Cartulario de Oña se consolidó como uno de los primeros núcleos poblacionales de la Edad Media. La primera cita que se hace sobre esta locación aparece en una donación del año 867 efectuada al monasterio de Orbañanos.

Durante el siglo XI, Frías se vendió al conde Sancho a cambio de otras heredades. Después de su muerte quedó en manos del reino de Navarra, al que perteneció hasta ser recuperada por Alfonso VIII de Castilla en el S.XIII

En aquel entonces, los dominios de Frías se extendían por el extenso valle de la Tobalina. Asimismo, gracias a su próspero enclave para con el territorio, tuvo gran interés entre los musulmanes.

En cuanto al castillo de los duques de Frías, la historia de este se remonta al origen de los primeros castros del siglo X. Así como otras fortalezas, se construyó sobre una peña para imponer dominio sobre las tierras aledañas y agregar valor estratégico a su infraestructura.

Devuelta al siglo XIII, el castillo es complementado con una muralla, además de nuevos elementos defensivos agregados por el rey Alfonso VIII. A partir de estas reformas la fortaleza se posiciona como una pieza de vital importancia para el control de las tierras burgalesas. También derrocó al castillo de Petralata, construido en el siglo XI para defender el paso entre la Bureba y el antiguo reino de Castilla.

Tiempo después, en 1435, el poblado de Frías adquiere el rango de ciudad gracias a Juan II de Castilla. No obstante, el interés del noble duró poco; unos años más tarde la sede al conde de Haro, Fernández de Velasco, a cambio de Peñafiel. Este último realizó importantes obras de restauración a la fortaleza de Frías.

El castillo de los Duques de Frías en años posteriores

Pese a sus labores, el pueblo de Frías se mantuvo reacio al sometimiento del nuevo señor, en consecuencia, se dio lugar a un asedio, 1450. Sin embargo, al estar Frías bajo el poder de la corona, los pobladores tuvieron que desistir del ataque. Más tarde, en 1492, los Reyes Católicos consolidan el Ducado de Frías para los Velasco; en este momento el castillo alcanza su máximo esplendor.

En pleno siglo XV, la fortaleza sufre algunos cambios para reforzar su elementos defensivos, además de ser adaptada para el uso de la artillería. Es así como sus función militar se perpetúa hasta acabar la Guerra de Independencia, en 1814.

Un siglo más tarde, en 1920, la fortaleza pasó a manos de la municipalidad, quienes intentaron subastarla. No obstante, esta se convirtió en un lugar de esparcimiento para la población.

Durante esta época, en el patio de armas del castillo de Frías se realizaban diferentes actividades lúdicas y eventos deportivos. Después de ser restaurado logró posicionarse como uno de los puntos turístico-culturales más relevantes de la ciudad burgalesa.

Actualmente, el castillo de los Duques de Frías es un Monumento Nacional y se encuentra abierto para disfrute del público.

Arquitectura del Castillo de Frías

Si de arquitectura se trata, la fortaleza de Frías corresponde a uno de los mejores ejemplares en castillos roqueros de su época. Este es el designio se coloca a los castillos medievales que incorporan los afloramientos rocosos como parte de sus defensas y estructura. Aunque en el caso de esta fortificación, sólo su Torre del Homenaje se encuentra ubicada en el promontorio rocoso.

Pese a su curioso y práctico enclave defensivo, se han registrado al menos tres desprendimientos que han alterado la estructura del castillo.

A las faldas del conjunto de la Torre del Homenaje se sitúa un recinto formado por muros almenados con un paseo de ronda. En cada vértice se encuentra una torre de base circular las cuales cierran el perímetro.

Durante siglos, la muralla fue uno de los elementos defensivos más importantes. Esta constaba de tres puertas: la Cadena, la de Medina y la del Postigo; la primera se destruyó durante la Guerra de Independencia.

Para entrar al Castillo de Frías debéis cruzar un puente levadizo que atraviesa un foso excavado en la propia roca. Tras este se encuentra la antepuerta y, en medio del muro, hallaréis la puerta protegida mediante otros sistemas de defensa medievales de la torre-puerta.

Al presente todavía se pueden distinguir los restos de vanos en forma de cañoneras, las troneras y saeteras entre las almenas de los muros.

La antepuerta está reforzada por una barra de hierro llamada alamud, que servía como antiguo pasador. Tras cruzar esta, en la parte norte del patio de armas podréis apreciar la puerta principal de acceso al castillo. Antiguamente, también tenía la función de salida de emergencia.

Esta forma de acceso prevaleció entre los reinos cristianos durante la Reconquista, aunque parte de los modelos fueron tomados de las fortalezas musulmanas.

Patio de armas

Hacia el extremo sur del recinto interior del Castillo de los Duques de Frías se sitúan las estancias de los residentes y al norte las de los servicios. Al centro de su base cuadrada todavía se conserva un antiguo aljibe que conecta con un pozo central. El acceso a los extremos este y oeste se alza sobre un peñón.

La muralla sur presenta tres ventanales ajimezados con ornamentos de capiteles románicos fechados para finales del siglo XII y comienzos del XIII. A su vez, estos capiteles están decorados de la siguiente forma:

  • Primer capitel — Se observa un diseño geométrico con cuatro arpías de plumaje intrincado unidas por las alas y la cola, sujetando una serpiente.
  • Segundo capitel — Se aprecian tres jinetes con escudos y lanzas sobre un fondo de hojas. En una de sus caras hay, además, un centauro amamantando a su cría; el fuste de la columna también está ornamentado.
  • Tercer capitel — Por último, en este capitel se visualizan cuatro grifos semejantes a las arpías del primero.

Torre del reloj

Si os acercáis a la fachada este, hallaréis la torre del reloj con campana construida entre los siglos XVI-XVII. Dicha torre da hacia el núcleo urbano de Frías, presenta una base cilíndrica, enclavada en sentido opuesto a la Torre del Homenaje.

Actualmente, el reloj que resguarda en su interior corresponde al siglo XVII. No obstante, el servicio lo realiza un reloj con componentes eléctricos.

Torre del homenaje

Como os mencionamos antes, la Torre del Homenaje del castillo de los Duques de Frías se alza de forma independiente respecto al resto del castillo. Está construida en mampostería sobre una base poligonal, presenta, además, una unión a la fortaleza conformada por una escalera angosta.

Dentro de la torre podréis observar algunas estancias abovedadas. Conjuntamente, sobre estas reposa una terraza almenada con torrecillas en los ángulos del lienzo este. Esta parte de la torre se erigió en torno al siglo XV, mientras que las dependencias inferiores corresponden a las partes más antiguas del castillo.

Castillo de los Duques de Frías: visitas y horarios

A continuación, os indicaremos los horarios de visitas del castillo de Frías para que podáis vivir vuestra propia aventura en esta épica fortaleza.

  • Horario general

De lunes a domingo (incluyendo días festivos): 10:30 – 14:00 h. y 16:00 – 18:30 h.

  • Tarifas establecidas

General: 2 €

Descuento grupos: 1,5 €

Para consultar cualquier duda sobre disponibilidad, podéis llamar al siguiente número: Telf.: 947 35 80 11 (Oficina de Turismo).