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Castillos de Castilla

Castillo de los Duques de Alba de Tormes

Al este de la provincia salmantina encontraréis un castillo con una historia repleta del más exquisito arte de la época medieval. Se trata del Castillo de los Duques de Alba de Tormes, una edificación modesta y de elegante apariencia que toma el nombre de su villa.

Si bien no es uno de los más antiguos, fue construido para albergar incontables personajes de la Casa de Alba. También sufrió el paso de las guerras e incluso las tempestades de la naturaleza. Pese a todo, logró llegar con vida al presente junto a una colección de importantes hallazgos que descubriréis el día de hoy.

¿Os apetece iniciar una nueva aventura medieval?, de ser así… seguid leyendo este artículo sobre uno de los castillos mejor conservados de Salamanca.

Historia del castillo de Alba de Tormes

Anterior al castillo, en la localidad de Alba de Tormes existió una construcción llamada alcázar. En dicho recinto residía Beatriz de Portugal, la señora de la villa y condesa de Arundel. Según los documentos de la época se confirma la existencia de dicha residencia e incluso puede corroborarse a través del nombre ciertas calles del pueblo.

En el pasado, el Castillo de los duques era confundido con este alcázar, sin embargo, no fue hasta 1426 que fue culminado el castillo. Esto puede verificarse por medio de un documento firmado por Juan II de Navarra, donde se cita dicho acontecimiento. No obstante, su construcción inició mucho antes, alrededor del siglo XII en pleno reinado de Fernando II de León.

La idea del monarca era alzar una simple atalaya que, posteriormente sirvió para alzar la torre del castillo gracias a la intervención de Sancho IV. Por nueve años el castillo fue propiedad del rey Juan II de Castillo, quien luego lo cedió a Enrique IV de Castilla. Este último, lo confirió al noble García.

Durante el siglo XVI sufrió el paso de las contiendas y la guerra de las Comunidades. Tiempo después, fue reconstruido por el primer duque de Alba de Tormes, García Álvarez de Toledo y Carrillo. En última instancia, el noble hizo de sus dependencias un palacio privado, dejándolo así al cuidado de la Casa de Alba. Situación que se mantuvo hasta la actualidad, pese a su deterioro progresivo.

Años más tarde, estando bajo el ducado del tercer duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, se construyó la torre de vigilancia. La propuesta de Fernando se realizó para sofisticar el aspecto del recinto, por ello, se emplearon los mejores mármoles, pinturas y tapices para su confección.

El Castillo de los Duques de Alba de Tormes en años posteriores

A mediados del mismo siglo, la fortaleza era conocida por el contraste entre la grandeza de su interior con la severidad de sus muros externos. Fue en esta época cuando el castillo obtuvo sus dotes palaciegos, convirtiéndose en uno de los baluartes más importantes de la antigua España.

Igualmente, sus salas fueron escenario de numerosas presentaciones de las obras de Juan del Encina. También alojaron a personajes ilustres como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega y al rey Fernando el Católico.

No obstante, su período de grandeza concluyó en 1809 tras iniciar la Guerra de la Independencia. En aquel entonces, las tropas napoleónicas tomaron partido del Castillo hasta ser derrotados en la batalla de los Arapiles. A partir de allí protagonizaron su retirada, sin embargo, volvieron a ocupar el castillo tras realizar una resistencia heroica contra las tropas españolas, en 1812.

Antes de ser desmantelado por las fuerzas francesas durante su última retirada en 1813, el castillo también se vio afectado por el terremoto de Lisboa. El evento ocasionó una serie de grietas en la estructura del castillo. Los ataques no culminaron allí, pues tras la partida del ejército francés, el guerrillero Julián Sánchez, incendió la fortaleza como estrategia de defensa.

En consecuencia, la propiedad quedó en desuso y poco a poco se transformó en una ruina.

El Castillo de los Duques de Alba de Tormes en el presente

Desde abril de 1949, todo el recinto figura como Bien de Interés Cultural. Unos años más tarde, en 1960, se inició la restauración de la Torre y las pinturas de la sala de Almería

El proyecto fue patrocinado por el XVIII duque consorte de Alba, Luis Martínez de Irujo. Gracias a ello fueron descubiertos los frescos tapados bajo las capas de cal, los cuales fueron realizados por Cristóbal Passini entre 1567-1571.

Dichos frescos representan tres de las escenas de la época batalla de Mühlberg, donde Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel fue protagonista imperial.

En 1991, la Casa de Alba cedió el Castillo de los duques al Ayuntamiento de Tormes con el propósito de ser empleado con fines turísticos. Actualmente, el castillo alberga una exposición de los restos arqueológicos entre los que destacan el busto del Gran Duque hecho en mármol por Pompeyo Leoni. También se conservan en su interior piezas de cerámica, monedas de la época, entre otros objetos.

Hacia la parte superior se habilitó el museo que relata la vida de Fernando Álvarez de Toledo. Por último, la parte exterior sirve de mirador hacia la villa. Desde allí podréis apreciar la silueta de la Torre del Homenaje junto al puente del río Tormes, dos de los símbolos más emblemáticos del lugar.

Sobre las excavaciones realizadas en el castillo

Las excavaciones arqueológicas realizadas al perímetro del castillo también permitieron descubrir la máxima extensión del recinto. En ella está incluida la última etapa de ocupación, además se diferencian las distintas etapas constructivas del complejo palaciego de Alba de Tormes.

Conjuntamente, se asienta el patio de armas decorado con plantas aromáticas y el alije, empleado anteriormente para guardar el agua de las lluvias.

Otro de los objetivos de dicho proyecto arqueológico era la restauración y acondicionamiento del castillo para su posterior uso turístico.

Las actividades fueron realizadas gracias a la firma de acuerdos y convenios entre organismos y entidades relativas a la sociedad de Alba. Entre ellas destacan: La Fundación Casa de Alba, la Consejería de Cultura de la Junta castellanoleonés y el Instituto Nacional de Empleo.

Torre de la armería

Sólo una de las seis torres que constituían el recinto quedaron en pie, la cual es conocida como “El torreón” hasta la fecha de hoy. Al efecto, es así como se conoce también la costumbre que tenían los franceses al destrozar las edificaciones a su paso antes de marcharse. A esta dependencia del castillo de los duques de Tormes se le denomina también la Torre de Almería.

Estilo del castillo

La estructura de este baluarte salmantino sugiere un fuerte dominio del estilo romántico. Algo un tanto inusual, sin embargo, acorde con la época y la finalidad para la que fue construido.

El interior del recinto alberga una serie de salas que podréis visitar, donde se acogen variedad de pinturas murales. A su vez, encontraréis los tres frescos que describen las escenas de Mühlberg antes citadas.

En la primera escena se describe el paso del río Elba de los tercios del Gran Duque de Alba por la entrada de la villa. La segunda escena relata el combate entre las tropas del Duque a manos de los protestantes situados en el bosque de Lochau.

Por último, la tercera escena muestra el final de la batalla. Aquí podréis observar el lugar donde ocurre la entrega a Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Lamentablemente, gran parte de la pieza se perdió a causa del deterioro progresivo.

Las salas del Castillo de Alba de Tormes

La Torre del Castillo de los Duques posee cuatro salas divididas en dos entradas: la principal y por el contrafuerte.

  • Entrada principal

La primera sala que veréis en este sentido es la sala museo, anteriormente llamada Sala de Armería. En el pasado se empleó como depósito para guardar armamento y trofeos de guerra. Hoy en día alberga una colección de objetos encontrados durante las excavaciones arqueológicas de 1991.

Aquí podréis ver artefactos metálicos, azulejos, cerámicas, cartas, y hasta la lápida del primer sepulcro del Gran Duque de Alba. Esta última pieza de la exposición perteneció al Monasterio de San Leonardo.

La sala de los frescos es la segunda sala que podréis visitar, en ella se encuentran las pinturas descritas arriba. Estas fueron descubiertas por Gómez Barrado, guardián de la Torre que estuvo al servicio de la Casa de Alba en los años 50. Posteriormente, su hija ocupó su lugar, siendo la última guardiana del Torreón antes de su cesión al Ayuntamiento de Alba de Tormes.

La bóveda de la sala está coronada por el escudo de los Álvarez de Toledo, también se distinguen diferentes escenas alegóricas del Gran Duque.

  • Entrada por el contrafuerte

El recorrido comienza con la sala de exposición, esta contiene una exposición sobre castillos y murallas pertenecientes al occidente de Castilla y León. También ofrecen información sobre la historia de los diferentes baluartes de la comunidad.

El mirador es otra de las paradas obligatorias del recorrido, para acceder a este debéis subir por una escalera interior. El mirador se halla en la parte alta de la Torre del homenaje que ofrece vistas panorámicas excelsas de las ruinas de toda la villa.

Castillo de los duques de Alba de Tormes: una cuna del talento literario

Entre los años 1492 y 1500 el castillo fue partícipe de una representación de la obra de villancicos sobre la Toma de Granada. La cual fue escrita por el poeta y músico Juan del Enzina.

Casi un siglo más tarde, en 1591, arribó a la villa Lope de Vega junto al quinto duque, Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont. Dos años después nació la hija del noble, tiempo después, falleció su esposa, Isabel de Urbina.

Según la información recuperada de la correspondencia entre el Gran Duque y el duque de Escalona, se conocieron algunos detalles sobre la historia de ambos. En aquel entonces, los nobles atravesaban el paso de Lázaro de Tormes por las tierras albenses en su recorrido hasta Toledo.

En 1614, durante las fiestas de beatificación de Teresa de Jesús, se abrieron las puertas del palacio a los religiosos carmelitas. Fueron en estas celebraciones cuando se otorgó un premio literario al Joven Miguel de Cervantes por su canción dedicada a los éxtasis de la Beata.

Otro residente que colmó de arte el palacio fue Pedro Calderón de la Barca, quien residió allí desde 1646 hasta 1649. Todo a raíz del cierre de los teatros madrileños ocurridos tras las muertes de la reina Isabel y el príncipe Baltasar.

Después de ello, logró establecerse en la villa de Tormes como secretario del VI duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza. Asimismo, durante dicho período redactó obras como: El secreto a voces, La segunda esposa y primera zarzuela “El jardín de Falerina”.

Horarios y visitas al castillo de los duques de alba

A continuación, te contaremos cuándo podréis organizar vuestra visita al castillo de los Duques de Alba.

Tarifas establecidas

  • Entrada general — 3 euros
  • Grupos y tarifa reducida — 2 euros

Entrada conjunta (Castillo + Museo de Alfarería)

  • Entrada general — 4 euros
  • Tarifa reducida — 2,5 euros

Horarios

  • Horario de invierno (del 3 al 30 de noviembre) — todos los días a partir de las 10:00 – 14:00 y 15:30 – 18:30 h.
  • Del 1 al 30 de abril — De lunes a viernes a partir de las 10:00 – 14:00 y 16:00 – 19:30 h.

Los sábados, domingos y festivos a partir de las 10:00 – 19:30 h.

  • Horario de verano (del 1 de mayo al 31 de agosto) — De martes a domingo a partir de las 10:00 – 14:00 y de 16:00 – 20:00 h.
  • Del 1 al 31 de marzo — de martes a domingo a partir de las 10:00 – 14:00 y de 15:30 – 19:00 h.

El castillo permanece cerrado los siguientes días: 25 de diciembre, del 1 al 6 de enero. El 24 y 31 de diciembre junto al 5 de enero abre sus puertas de 10:00 a 14:00 h.

Para consultar más información sobre la disponibilidad de las entradas y otras condiciones, podréis llamar a cualquiera de los siguientes números telefónicos:

  • Telf.: 923 37 06 46 — 618 74 65 13